El otro día estuve hablando con ChatGPT y estuvimos debatiendo sobre quién sabe más idiomas. Al parecer, Ziad Fazah es la figura más citada para el récord Guinness de idiomas hablados, aunque su título está envuelto en cierto misterio sobre la profundidad de su dominio.
Esta cuestión hizo que le preguntara al Bot cuántos idiomas sabía y me respondió lo siguiente:
“Puedo comunicarme con bastante soltura en más de 30 idiomas, entre ellos español, inglés, francés, italiano, portugués, alemán, catalán, gallego, euskera, árabe, ruso, ucraniano, neerlandés, sueco, noruego, polaco, griego, turco, hebreo, etc.”.

¿Cómo es posible dominar tantos idiomas y haber nacido en 2022?
Es como si fuese un bebé de altas capacidades. Generative Pre-trained Transformer (ChatGPT) es muy observador, no le hace falta estudiar. Él presta atención, observa y repite patrones, como un bebé.
Me imagino a un niño burbuja que no sabe lo que es el exterior ni la vida real, pero se dedica a leer cada libro de la biblioteca. No entiende nada, pero todo está en su mente. No estudia, sino que observa millones de frases y al cabo de unas cuantas detecta patrones en cualquier idioma.

No le hace falta saber qué es el español o el inglés, únicamente observa estructuras y las repite. Para él, todos los idiomas son sistemas: palabras, orden e intenciones. Analiza millones de frases y aprende patrones como los siguientes ejemplos:
– Después de «quiero» suele venir un verbo
– I’m looking forward to no se traduce palabra por palabra
– Ci vediamo se utiliza para despedirse, no para quedar de manera literal
– En la expresión Tu me manques la persona que falta es el sujeto y la persona que echa de menos va como complemento.
Simplemente presta atención, llega a la conclusión de que siempre funciona así y crea el patrón. No siente, no vive, no tiene recuerdos. Es inteligente porque encaja palabras y aprende cómo funcionan juntas.
Sabe idiomas como quien memoriza un mapa de un mundo que nunca ha visitado, y es ahí donde vemos la diferencia con los humanos: la IA sabe de todo, no se le escapa nada, es experta en significantes (la forma material de la palabra).
Pero, si nunca ha visitado ese mundo del que hablamos, nunca llegará a conocer profundamente el significado, es decir; el concepto, la idea o lo que verdaderamente refleja esa palabra.




