Hoy, 30 de septiembre, se celebra el día Internacional de la Traducción: un día para reconocer a quienes hacen posible que las ideas, las historias y los negocios crucen fronteras.
El trabajo del traductor pasa desapercibido, precisamente cuando está bien ejecutado. Es por esto por lo que los traductores merecemos un día propio.
La fecha es un homenaje a San Jerónimo, el patrón de los traductores, ya que tradujo la Biblia al latín (versión Vulgata).

La Federación Internacional de Traductores (FIT) impulsa esta celebración desde 1991, y en 2017 la ONU reconoció oficialmente con la resolución 71/288 el papel de la traducción en el entendimiento entre naciones, paz y desarrollo.
El lema elegido por la FIT para este año es:
“Diversidad y derechos lingüísticos: el poder de ser comprendido”
La idea es sencilla y potente.
Nadie debería quedarse sin acceso a la sanidad, la educación, la justicia o la información por no hablar la lengua mayoritaria.
La traducción y la interpretación convierten este derecho en una realidad. También aboga por una defensa de la pluralidad.
Cada lengua guarda una forma única de ver el mundo, y traducir es la manera de que ese conocimiento circule sin que ninguna lengua tenga que desaparecer.
Por otro lado, en este día se debe tener en cuenta el auge de la IA. La IA ha cambiado el oficio, pero no lo ha sustituido.
La propia FIT advierte que la tecnología funciona mucho mejor en las lenguas con muchos recursos que en la lenguas minoritarias, lo que puede ampliar la brecha en lugar de cerrarla.
Hoy es un buen día para dar las gracias a quienes traducen, interpretan y enseñan idiomas. También es un buen día para recordar que aprender una lengua es la primera forma de traducir el mundo.
¡Feliz Día Internacional de la Traducción!
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