Se dice que en Gran Bretaña el acento cambia cada pocos kilómetros. Uno de los acentos más reconocibles y, a la vez, polémicos es el Brummie, el inglés de Birmingham.
El Brummie es el acento y el apodo que se le atribuye a la gente de Birmingham, la segunda ciudad más grande de Inglaterra. El Brummie tiene un ritmo cantarín y una entonación que muchas veces baja al final de la frase, lo que le da un aire melancólico.
Uno de los rasgos más reconocibles es el sonido de la -i larga, /i:/ que en Brummie suena como /oi/: por ejemplo, «I like it» pasa a ser «I Loik it».
El Brummie suele quedar el último en las encuestas de acentos favoritos de los británicos, y no por razones lingüísticas, sino por prejuicios.
Uno de los casos más famosos fue el estudio en 2008 por Bath Spa University que mostró fotos de mujeres acompañadas de una grabación con acento de Yorkshire, Birmingham, el inglés de la BBC y una última grabación en silencio.
Los participantes juzgaron más inteligente a quien hablaba con el acento de Yorkshire, seguido de la BBC y del silencio. Los propios investigadores subrayaron que el estudio no medía la inteligencia, sino los estereotipos.
Un acento no dice nada de la inteligencia o capacidad de quien habla. Los prejuicios lingüísticos hablan más de quien juzga que de quien habla.

El Brummie ha tenido su momento de esplendor gracias a la cultura popular.
Hay humoristas como Frank Skinner y presentadores como Adrian Chiles que han llevado el acento a la televisión con naturalidad. Al igual que la famosa serie Peaky Blinders, sobre la familia Shelby, ambientada en el Birmingham entreguerras que ha puesto su forma de hablar en pantallas de todo el mundo.
El Brummie es solo una parada. Existen muchos otros acentos conocidos en Reino Unido como puede ser:
- el Black Country, de los alrededores de Birmingham;
- el Scouse, de Liverpool;
- el Cockney, de Londres;
- el Glasweigian, de Glasgow;
Hay muchísimos más, y es curioso como el acento de la BBC, el más neutro se podría decir, lo habla una minoría muy pequeña de la población británica.
El inglés no es un idioma, son muchos ingleses a la vez, y cada acento cuenta con la historia de un lugar y de su gente.
Las lenguas cambian, los acentos nos sorprenden y las despedidas también tienen su encanto.
Así que, como dirían en Brummie: tara-a-bit!

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